RESISTENCIA CAMPESINA FRENTE AL MODELO CAPITALISTA

Siguiendo con el tema de la agricultura y la información que he ido subiendo, adjunto el texto de la Ponencia inaugural VII Foro por un Mundo Rural Vivo que ha tenido lugar recientemente en Guernika.

Ponencia a cargo de Fernando Fernández. Revista Soberanía Alimentaria

PERMANECER ES TRIUNFAR. Así decía un cartel que llamaba a la celebración del Día del Mundo Rural a principios de los 90. Los hombres y las mujeres del campo llevamos en RESISTENCIA desde hace mucho tiempo. Esta actitud de resistencia se ha fraguado y consolidado frente al modelo capitalista que ha tratado de absorber, fagocitar, instrumentalizar, transformar y desde luego eliminar este modo de vida campesino. Esta actitud de resistencia se ha convertido en una de las señas de identidad de las comunidades campesinas en todo el mundo. Una resistencia que cada vez era más consciente, profunda y arraigada y que explica en parte la forma de permanecer frente a todos estos ataques.

El sistema campesino no podía existir de forma compatible con el sistema capitalista porque en esencia sus lógicas de reproducción material y de relación con el entorno eran radicalmente diferentes. Para muchas de las mentes teóricas, tanto las que validan el sistema capitalista, pero también para muchas que militaban en la izquierda política, el avance del capitalismo traería como consecuencia directa la eliminación del modelo campesino por ser precapitalista y del campesinado como clase social, que acabaría por convertirse o bien en un proletariado agrícola, o bien en la burguesía agraria dueña de empresas agrícolas capitalizadas, tecnificadas y eficientes. Podemos pensar que algo así ha sucedido, cada vez el grupo formado por las personas asalariadas, las proletarias agrícolas o las campesinas y campesinos sin tierra es mayor y por otra parte las llamadas explotaciones agrícolas o ganaderas cada vez son más grandes, más tecnificadas y más intensivas en capital y tecnología.

Sin embargo, y pese a todos los pronósticos y premoniciones los campesinos y campesinas continúan resistiendo al modelo. El milagro lo han hecho posible cientos de miles o millones de campesinos y campesinas que mantienen esa extraordinaria forma de relacionarse con la tierra, el agua, la vida, de transformarla en alimento, de recrear la biodiversidad y de construir relación, estructura social, organización y comunidades vivas tanto aquí, en Europa como en Asia o América. La esencia del capitalismo se basa en el proceso de acumulación a partir de la generación de cualquier excedente que permite generar riqueza y sobre el proceso de concentración de esta riqueza cada vez en menos manos. La máxima de “crecimiento igual a desarrollo” y “más es igual a mejor” lo hacen moverse y el incremento de la producción es siempre su lógica. La economía de escala es la fórmula mágica. Esta dinámica capitalista ha socavado la esencia misma de los sistemas campesinos y se ha extendido a través de una estrategia que casi acaba por ahogarlos.

1. En primer lugar el capitalismo despreció lo rural como realidad territorial. Equiparó lo moderno a lo urbano, y el progreso al proceso de urbanización. Finalmente relacionó el mito del desarrollo con todo lo anterior de forma que en las mentes rurales caló la idea de que vivir en el campo, en el pueblo era sinónimo de atraso. Esta idea que pensamos ha desaparecido, pervive y tiene muchas manifestaciones concretas; desde la relación que las personas que se quedaron en el pueblo mantienen con los emigrantes que se fueron y regresan para las fiestas, hasta las alternativas que las administraciones dan al medio rural siempre supeditadas a la vida en la ciudad.

2. Esta visión del desarrollo impulsó una relación colonizadora hacia el medio rural. El modelo capitalista aprendió a extraer del medio rural todo lo que en cada momento era necesario; personas, alimentos baratos, excedentes, pero también se convirtió en el territorio que soportaba las grandes infraestructuras hidráulicas, el territorio rural fue fragmentado por las grandes autovías que los desvertebraban, y también las líneas de alta velocidad que solo unen ciudades, y recientemente en el recipiente desde donde obtener las nuevas fuentes de energía como la eólica, o más recientemente la amenaza de la obtención del gas pizarra por fractura hidráulica.

3. El capitalismo forzó a la desagrarización de la economía y optó en primer lugar por la industrialización y posteriormente por la economía de los servicios. NO ha habido otro proceso de reconversión económica tan grande en la historia como el que vive el sector agrícola de manera continua. NO podemos olvidar que el abandono de la agricultura como sector continúa y que cada año desaparecen cientos de explotaciones en Europa. La destrucción se cebó en primer lugar sobre las explotaciones más pequeñas, pero luego sobre las de un tamaño mediano. Poco a poco el tamaño de las explotaciones lo hemos convertido en algo relativo.

4. El capitalismo necesitó de la masa campesina para abastecer de mano de obra asalariada al resto de los sectores y provocó y sigue provocando el éxodo constante desde los campos a las ciudades. En nuestro caso este proceso de migración se vivió sobre todo en las décadas de los años 50 hasta los años 70, pero continúa hasta nuestros días. Analizar el proceso migratorio de las comarcas rurales es analizar el proceso de exclusión de estos mismos territorios. Un proceso que empieza por la emigración juvenil, y sobre todo femenina y que le sigue como consecuencia el desequilibrio social y demográfico, la masculinización, el envejecimiento, el aislamiento, el despoblamiento y la desertificación.

5. En determinados contextos la acumulación se construyó sobre la expansión del modelo de plantación agroexportador de determinados rubros agrícolas siendo a la vez espacio para la inversión de capitales y por otro garantizando con la plusvalía el capital necesario para desarrollar otros sectores económicos.

6. Una vez conseguido lo anterior, el capitalismo necesitó producir alimentos que pudieran ser adquiridos a bajo coste y así mantener los salarios suficientemente bajos. De esta manera, al capitalismo como modelo, le resulto necesario y rentable adentrarse de forma directa en el entramado del sistema agropecuario, para aplicar los mismos criterios que había desarrollado en el sector industrial. La era de la expansión de la agroindustria comenzó acompañada necesariamente de un paquete tecnológico que garantizase los mayores niveles de productividad para de nuevo conseguir la máxima de las economías de escala. La revolución verde, la ganadera y la revolución azul se impusieron con la justificación de la batalla contra hambre. La liberalización comercial fue necesaria para romper con siglos de cultura alimentaria que vinculaba tradicionalmente la alimentación a la producción local.

7. El capitalismo se alió con el patriarcado para situar a la mujer en un papel subordinado y que por lo tanto fuera útil al sistema en la forma en la que en cada época fuera conveniente. O bien mantener la estructura familiar campesina, o bien vender su fuerza de trabajo cuando la renta no garantizaba la supervivencia de la familia, o bien asumiendo el cuidado de toda la estructura social del medio rural sin apenas recursos sociales públicos.

8. El desarrollo de la agricultura capitalista favoreció la proletarización del campesinado bajo múltiples formas. Para empezar, necesita de una masa de hombres y mujeres asalariados precarios del campo que recorren campaña tras campaña las zonas productoras de hortalizas, fruta, vid, aceituna. El temporerismo se ha convertido en una realidad estructural del modelo agropecuario. Pero además, las pequeñas unidades campesinas necesitan vender parte de su mano de obra para poder sobrevivir y desde luego el sistema agroalimentario actual ha generado una relación piramidal o vertical en todos los sectores en los que los campesinos o campesinas son meros asalariados y asalariadas sin ninguna capacidad de incidencia en la cadena.

9. Para que este modelo de acumulación fuese un éxito necesitaba de un esquema de dominación sobre los recursos naturales basado en la privatización y la posterior mercantilización. Es decir por un lado la tierra primero, y el agua después, o los recursos forestales son considerados bienes privados, alejando visiones y también prácticas consuetudinarias que los consideraban comunes o públicos. Precisamente es en el proceso de dominación sobre los recursos naturales o la biodiversidad en todas sus formas donde el capitalismo encuentra sus próximas fronteras hacia donde extenderse. La expansión sin límite de la fronteras agrícola o ganadera es su forma más inocente, otras como la sustitución de las selvas vírgenes por plantaciones de cultivos energéticos son más brutales, pero sobre todo son los desiertos verdes, o las patentes sobre los genes y procesos vivos para desarrollar todo tipo de variedades o incluso la captura de carbono y todo el desarrollo de la economía verde son ejemplos de cómo ese capitalismo logra reproducirse sin límites.

Esta realidad económica fue consolidada por una estructura normativa de control que en cada época y para cada momento ha garantizado que el modelo se extendiera sin dificultades. La desregulación en determinados aspectos o el exceso normativo en otros no tiene sino la intención de garantizar la supervivencia del modelo capitalista. Desde la normativa sanitaria, hasta las subvenciones orientadas hacia un modelo productivo o el funcionamiento de las normas de la competencia o del mercado son ejemplos de ello.

Para terminar, el medio rural ha mantenido muchos ejemplos de institucionalidad pública comunitaria que mostraban las posibilidades de una democracia más directa y participativa, que sin embargo, ahogadas por la necesidad y la pobreza de medios fueron perdiendo su funcionalidad. Ahora la crisis económica sirve de excusa para terminar de debilitar políticamente al medio rural con anteproyectos de ordenación territorial diversos que pretenden desmantelar las competencias municipales, concentrar de nuevo poder y decisión e las diputaciones, concentrar servicios públicos y por último, eliminar las entidades locales menores, las juntas vecinales, o las pedanías despojándoles de sus bienes comunes, de su forma de administrarlos, de sus competencias y de sus posibilidades.

 

 

Sin embargo y a pesar de todo ello, PERMANECER ES TRIUNFAR. Permanecer si tenemos claro cuál es el camino, el horizonte político y lo que queremos. Una resistencia basada en otro modelo que dignifique definitivamente la realidad rural y campesina.

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Para leer la conferencia y acceder a más información, podéis visitar la Revista Soberanía alimentaria en:

http://revistasoberaniaalimentaria.files.wordpress.com/2012/10/gernika2.pdf

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