Las plantas se comunican

El reino vegetal está lleno de sorpresas, y cada día aparecen nuevos estudios. Recientemente un grupo de investigadores británicos han descubierto que las plantas poseen la capacidad de comunicarse entre sí para advertirse de peligros inminentes. Nuestros amigos de Espores.org nos dan algunas de las claves sobre este controvertido tema.

La neurobiología de las plantas es un campo científico que aún no ha sido reconocido de forma oficial, ya que está en proceso de desarrollo y es muy reducido el número de biólogos y estudiosos que defienden estas tesis. Sin embargo, algunos estudios realizados en los últimos años apuntan con firmeza a que las plantas poseen una inteligencia innata todavía por descifrar. Este hecho serviría para que los humano cambiaran una percepción del reino vegetal que para unos está un poco desfasada.

El estudio de algunos comportamientos de las plantas similares a los de los humanos, les darían una nueva categoría y supondrían avances científicos muy importantes. Sin ir más lejos, hace unos meses se publicaba la noticia de que un grupo de científicos de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, habían descubierto que las plantas se alertaban unas a otras de posibles peligros. Los investigadores se dieron cuenta de esto cuando, mientras cortaba una hoja de una planta en un bancal, el vegetal emitió un gas especial, totalmente distintos a los que ya se conocían. Según los estudios, el objetivo de la planta, un ejemplar de Arabidopsis thaliana cultivado en laboratorio, no era otro que advertir a sus congéneres vecinos sobre el peligro.

Tras observar esta situación, los investigadores decidieron comprobar si sus sospechas eran ciertas. Lo que descubrieron fue sorprendente, prácticamente todas las plantas cambiaban repentinamente su balance bioquímico ante una situación de estrés o peligro, produciendo sustancias tóxicas similares a las que utilizaban para repeler a los insectos dañinos.

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Francis Hallé, autor de Le espirit des plantes (En la mente de las plantas)

Para poder llevar a cabo este experimento, modificaron previamente el ADN de la planta aumentando el nivel de cierta proteína que permite a las luciérnagas brillar en la oscuridad, para poder grabar el proceso con una cámara. Hace mucho tiempo que los científicos sospechaban de la posibilidad de que las plantas pudieran comunicarse entre sí, pero sólo mediante este experimento se logró obtener una comprobación científica del fenómeno.

Aún así, anteriormente otro estudio había demostrado que las plantas pueden transmitirse señales de unas a otras a través de las redes de hongos simbióticos, que les ayudan a advertir a sus vecinos sobre asaltos de sus enemigos, como microbios malignos o insectos fitotirios. Según los científicos, ésta sería la forma en la que se comunican diferentes especies del reino vegetal.

La neurobiología de las plantas, un debate científico

En la comunidad científica existe un grupo de investigadores que se denominan neurobiólogos de las plantas y que realizan estudios en universidades de Alemania, Austria, Italia, Reino Unido, Japón, Sudáfrica y Estados Unidos. Evidentemente se trata de un grupo de estudiosos muy reducido que lucha contra el escepticismo generalizado respecto a la supuesta inteligencia de las plantas. Sin embargo los avances en este sentido son cada vez más concluyentes y acabarían demostrando que se parecen mucho algunos comportamientos animales y vegetales.

Dentro de este grupo quizá no todos sean tan radicales como el ecólogo y botánico francés Francis Hallé autor del documental Le espirit des plantes (En la mente de las plantas) una producción en la que el científico, experto mundial en estudio de ecología de copas en bosques tropicales y en arquitectura de árboles, asegura que las plantas han llegado a desarrollarse neurobiológicamente más que los humanos.

En el documental se muestran una serie de descubrimientos que asemejan el comportamiento vegetal al animal. Hallé se centró durante sus estudios en descifrar el sueño de las plantas, porque ¿pueden dormir los vegetales? Según Hallé sí, y además lo hacen de forma muy similar a los humanos. En este sentido, científicos japoneses lograron controlar la sustancia que afecta el sueño de las plantas y demostrar que si durante varias semanas se les impedía dormir, controlando artificialmente esas sustancias, las plantas se ponían amarillas y enfermaban.

Otro equipo de investigación de la Universidad de Bonn (Alemania) descubrió en las raíces de las plantas la existencia de actina y miosina, las mismas moléculas que posibilitan la movilidad de los vertebrados. En esta misma línea, el biólogo Michael Teller asegura que las raíces de las plantas equivalen al cerebro de los mamíferos y que en el entramado de sus raíces pueden procesar información compleja de igual forma que hacen los vertebrados en su sistema nervioso.

El otro tema que parece clave para definir la inteligencia de las plantas es el movimiento, porque está claro que los animales responden al movimiento gracias a su sistema nervioso, pero ¿cuál sería la réplica de las plantas? Para Teller la respuesta de las plantas a un cambio del entorno es un cambio en la plasticidad, remodelan el cuerpo en función de las diferentes señales que proceden de un determinado comportamiento.

Comunicación bioquímica

Redes Mundo vegetal(Las raices de la inteligencia de las plantas) eduardo punset

La posibilidad de que los vegetales, carentes de un sistema nervioso como el de los animales, se comuniquen entre sí ha desatado innumerables polémicas y enfrentamientos entre botánicos y etólogos. Pero hay que recordar que ya en 1983 los biólogos norteamericanos lan Baiwin y Jack Schultz ofrecieron la primera prueba fehaciente de comunicación a distancia entre plantas. Ellos descubrieron una especie de lenguaje químico entre los arces, árboles típicos de las regiones templadas. Según sus investigaciones, ante la presencia de animales ramoneadores, que mordisquean los brotes tiernos de las ramas, los árboles dañados informan a sus compañeros del inminente peligro. La respuesta de los arces sanos era inmediata y éstos empezaban a producir grandes cantidades de taninos, sustancias de sabor desagradable que almacenan en las hojas y que son venenosas para los herbívoros.

kudu

Algún tiempo después, el zoólogo Wouter van Hoven, de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, observó un fenómeno similar en otro tipo de árboles, las acacias. Hace algunos años los responsables de parques nacionales y propietarios de ranchos con animales salvajes detectaron que centenares de kudús, una especie de antílope, fallecían en condiciones misteriosas durante la estación seca. Van Hoven descubrió que el responsable de aquellas muertes eran las acacias, que también almacenan taninos. Normalmente la cantidad de esta sustancia en las hojas no daña a los animales, pero cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas, la producción de taninos aumenta notablemente, lo que convierte a la hoja en un veneno mortal que daña de forma irremediable el hígado de los kudús.

Pero la cosa no quedaba ahí, según van Hoven cuando una acacia es ramoneada por un kudús las hojas emiten vapores de etileno. Este alcohol parece ser la chispa que enciende la mecha y cuando el resto de los árboles relativamente cercanos lo detectan, saben que un herbívoro está cerca e inmediatamente fabrican un exceso de taninos para hacer sus hojas mortales. Todo un compendio de estudios que ponen de manifiesto que quizá, en materia de comunicación, estamos subestimando a las plantas.

Artículo completo, con más imágenes y vídeos en Espores.org

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