La vista, una visión holística consciente

Ocurren cosas que son como las preguntas, pasa un minuto o incluso pasan años y luego la vida responde. Anónimo.

Leyendo muchos libros sobre la vista y asistiendo a un curso de “Reeducación visual” en el centro Marenostrum (Barcelona) he aprendido que la vista no solamente son los ojos. Para que veamos, y podamos ver bien, influyen numerosas situaciones, costumbres, alimentación e incluso pensamientos y prejuicios.

El ojo es un órgano de los sentidos porque contiene fotoreceptores, pero al mismo tiempo es un centro nervioso porque está dotado de instrumentos para la elaboración de la señal luminosa. Posee una estructura similar a la sustancia gris encefálica. En el feto, el origen del ojo, especialmente la retina, procede de una porción anterior del “tubo neuronal”, es decir, de la misma masa nerviosa que da origen al cerebro. O sea, cerebro y ojo comparten el mismo origen y la misma estructura organizada en estratos.

Según estudios, en muchos países “occidentales” la mitad de la población padece defectos de visión. Yo estoy incluida en esta mitad de la población. Gracias a ejercicios, vitaminas, cromoterapia y homeopatía, hace 5 años mejoré 3 dioptrías de miopía, pasé de 5,5 a 2,5 en el ojo izquierdo y de 5,75 a 2,75 en el ojo derecho. Hace meses que tenía el deseo de reducir las dioptrías, así que estoy buscando más información, porque la oculista decía que a veces tenemos que dejar que el cuerpo descanse para continuar el camino con más fuerza y entusiasmo. Y yo no quería esperar más. ¿Por qué tengo prisa? ¿Es mi personalidad miope, autoexigente y perfeccionista, la que me guía a ello? ¿O es porque soy autoexigente y perfeccionista, me he convertido en miope?

El libro “La enfermedad como camino” dice para las afecciones de la vista: “quienes tengan problemas visuales lo primero que deberían hacer es prescindir durante un día de las gafas (o lentes de contacto) y asumir la situación conscientemente. A continuación, hacer por escrito una descripción de la forma en que durante ese día vieron y experimentaron el mundo, lo que pudieron hacer y lo que no, cómo se las ingeniaron. Este informe debería darles material de reflexión y revelarles su actitud hacia el mundo y hacia sí mismos. Pero ante todo debería uno responderse las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es lo que no quiero ver?
  2. ¿Obstaculiza la subjetividad el conocimiento de mí mismo?
  3. ¿Evito reconocerme a mí mismo en mis obras?
  4. ¿Utilizo la vista para mejorar mi perspectiva?
  5. ¿Tengo miedo de ver las cosas con nitidez?
  6. ¿Puedo ver las cosas tal como son?
  7. ¿A qué aspecto de mi personalidad cierro los ojos?”

Es importante tener mucha paciencia con uno mismo. Aconsejo revisar la época de la vida cuando uno empezó a “perder” vista. Allí reside el secreto. Esta revisión es mejor hacerla con tranquilidad, tema por tema, emoción por emoción. Aunque a veces están mezcladas. Cuando se emprende el camino de mejorar la vista y profundizamos en nuestros sentimientos, las emociones que encontramos, están guardadas en lugares recónditos, habitualmente llenas de polvo, pero allí están, listas para salir de su escondite. Es como se abriéramos un cofre lleno de fantasmas y miedos. Apreciemos y demos espacio a cada uno de ellos. Tienen mucho que enseñarnos. Habitualmente estas emociones tienen que ver con el miedo, la rabia, el no haber podido expresar algo cuando sucedía, miedo a expresar y miedo a no ser querido por expresar. Hace falta un esfuerzo de voluntad para superar la tendencia a guardar emociones, conflictos, frustraciones en armarios bajo llave.

Los médicos que han estudiado los aspectos psicológicos de la miopía han sido el Dr. W. Reich, Dr. Alexander Lowen (creador de la bioenergética), Dr Elsworth F. Baker, Dr Charles R. Kelley (corriente Radix). Todos ellos dicen que el origen de la miopía radica en el miedo. Y el punto más frecuente de inicio de la pérdida de visión suele ser la adolescencia, la escuela, una escuela nueva, o la secundaria, conseguir pareja, el parto, la separación de los padres… Puede decirse que estos miedos se generan cuando se accede a una situación social diferente, más amplia y menos amparada desde el punto de vista emocional. También en el momento del nacimiento, durante los primeros días, la diferencia entre una mirada cálida llena de amor y una fría o atemorizante, puede generar graves dolencias como la esquizofrenia. El miedo a la socialización, lo es especialmente cuando aumenta la exigencia o responsabilidad que la misma impone. El Dr. Flinn cree que la exigencia y desamparo social han crecido en las últimas décadas, dando lugar a aspectos psicosociales que han cambiado el grado de solidaridad entre individuos y su grado de conciencia. Muchos estrabismos, por ejemplo, aparecen en el nacimiento y se deben a un parto traumático, el shock lumínico del quirófano, las miradas frías, inexpresivas o atemorizantes, los excesos alimentarios de la madre durante el embarazo…

Toda mejoría visual va acompañada de una mejoría general. Al flexibilizarse el mecanismo de acomodación visual, también experimentaremos una mayor flexibilidad en nosotros.

Los ojos no perciben tan solo las señales luminosas, sino que recogen y transmiten al cerebro otro tipo de datos e informaciones. Junto con los otros órganos de los sentidos representan una vía de comunicación fundamental con el exterior. Recogen y transmiten información.

¿Cómo podemos mejorar nuestra vista? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros ojos a mantenerse sanos?

Igual que organizamos, limpiamos y alimentamos nuestra casa y nuestro cuerpo, nuestros ojos necesitan cuidados y respeto, limpieza y alimentación para funcionar bien.

Lo primero te aconsejan en el curso de reeducación visual es dejar de usar gafas o lentillas. Y asumir que durante un tiempo no se dispondrá de una vista total. Esto puede chocar con las actividades a las que estamos acostumbrados a realizar. Lo ideal es aceptar que se ve borroso y relajarse. Tratemos de concentrarnos en otras percepciones sensoriales como el sonido, el tacto y el olor, o en los detalles que sí podamos ver como la forma y el color. Esto relaja la musculatura responsable de la acomodación visual.

Durante las siguientes semanas abordaré pautas de alimentación, hábitos, ejercicios, temas puntuales a evitar… todo relacionado con la vista. Espero que os resulte interesante.

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